Thursday, February 02, 2006

Una muy buena editorial del Diario La Nación (Argentina) para reflexionar sobre educación y Nuevas tecnologías:

Docentes "desinformatizados"


Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados en el mundo entero, los docentes argentinos en su gran mayoría apenas si están asomándose al mundo de la informática y muchos no tienen reparos en admitir que en algunos casos los alumnos saben más que ellos. No es que esto suene a novedad, pero el amplio relevamiento publicado por el experto en educación Emilio Tenti Fanfani, del Instituto de Investigación y Planeamiento Educativo (IIPE) de la Unesco, el año último, le ha puesto cifras y porcentajes reales.

Para empezar a pensar en este tema, basta recordar sólo algunos datos: el 72,4 por ciento de los maestros argentinos nunca usó el correo electrónico; el 71,5 por ciento no navega por Internet, y el 63,2 por ciento de los profesores y maestros de menores ingresos nunca produjo un texto escrito en una computadora.

El citado relevamiento se realizó juntamente con docentes de Brasil, Uruguay y Perú, por eso es interesante comparar datos y llegar a la conclusión de que, en el contexto de América latina, nuestro país se encuentra particularmente relegado en materia de la relación que los docentes mantienen con las nuevas tecnologías. Por supuesto, si la comparación se hace con, por ejemplo, Europa, la diferencia es mucho más amplia.

Las razones de esta situación abarcan un amplio espectro de posibilidades. Como dice el ministro de Educación, Daniel Filmus, "llegar con la computadora a la escuela es una pequeña parte de la introducción de las nuevas tecnologías en el aula; lo que se necesita también es cambiar la formación docente". Otros educadores consultados coinciden en que la brecha que existe en las escuelas argentinas entre los educadores y las nuevas herramientas se acortará en seis o siete años, ya sea por el avance irrefrenable de la tecnología en el mercado o porque las nuevas camadas de docentes, que ya serán portadores de una alfabetización digital, reemplazarán a los antiguos maestros.

Sin embargo, esperar seis o siete años en educación y en la Argentina, será demasiado. Es por todos sabida la situación personal cuando se trata de adquirir un nuevo conocimiento, máxime si éste agrega además el desafío de incorporar también el uso de una herramienta, con cierto grado de complejidad, por lo menos aparente. Empero, como nunca dejamos de aprender, aquellos docentes cuya formación principal se produjo antes de la aparición de las PC e Internet no por ello han de quedar excluidos de este proceso de aggiornamento. Justamente, el Ministerio de Educación está trabajando desde hace un tiempo en distintas líneas de capacitación docentes; una de ellas -dentro de su Campaña Nacional de Alfabetización Digital- se da a través del portal Educ.ar; otra consiste en distribuir CD para navegar como si fuera en Internet, además del plan de entrega de 100.000 computadoras a escuelas hasta 2007. También una empresa específica, como Microsoft, tiene un plan integral de acciones para la comunidad, Alianza por la Educación, cuyo objetivo es reducir la brecha digital y que hasta la fecha ha capacitado gratuitamente a 27.500 docentes en el uso de las nuevas tecnologías, con lo cual redundó en beneficio de más de 1.200.000 alumnos.

Hay dos datos más para tener muy en cuenta en el trabajo de Tenti Fanfani y son los siguientes: el 87,3 por ciento de los docentes argentinos considera que la incorporación de las nuevas tecnologías en el aula ampliará las oportunidades de acceso al conocimiento por parte de los alumnos y el 78,5 piensa que facilitará la tarea docente. Es decir, que los interesados son muy conscientes de hasta qué punto será importante para ellos participar del uso de las nuevas herramientas.

Evidentemente, el primer paso por seguir de parte de las autoridades educativas para que la actual situación se revierta será equipar las aulas, no sólo porque actualmente la utilización de programas básicos, como los procesadores de texto, no requiere de una capacitación especial, sino porque la mejor manera de que los docentes pierdan sus resquemores, si los tienen, es enfrentarse a las máquinas para empezar a practicar en ellas.

Por otro lado, y no menos importante, esta necesaria capacitación de los docentes servirá también para restablecer el criterio de autoridad -en el mejor sentido de la palabra- del maestro con respecto a su alumno en el aula. Un alumno siempre necesita saber que su maestro es poseedor de un tesoro maravilloso de conocimientos, cuya entrega irá adecuando a su grado de madurez. Aunque también es cierto que estas nuevas tecnologías permiten, además, compartir conocimientos y el gozo del aprendizaje en común como nunca antes había ocurrido.